
Del socialismo se ha dicho de todo. Pero aquí nos contentaremos con poner en tela de juicio los clichés más clásicos:
1) El socialismo es pobreza para todos. Es "comer de la olla común"
Totalmente falso y muchos militantes se lo han creído. Y en esto han hecho mucho daño los teólogos de la liberación y los bolivarianos. Es la nefasta herencia que dejó la Revolución Cultural china y que fue superada en Asia a partir de 1978. No está de más decir que esta versión tercermundista y pobrerista del socialismo conviene a los diversos intereses que hay en destruirlo.
La verdad es que el socialismo debería significar riqueza para todos. Marx dijo que "los bienes fluirían a chorro lleno" en el comunismo, es decir, habría abundancia debido al altísimo desarrollo de los medios de producción, que al no estar limitados por crisis de superproducción, podrían producir para todos y nos sobrarían productos. Muchos bienes de consumo de las élites pasarían a ser habituales entre las masas: el jamón de pata negra, el caviar, etcétera. O una vivienda. Es justo lo que ocurrió con el ajedrez después de la Revolución de 1917, y todo lo demás.
2) En el socialismo, si tienes dos coches te quitan uno.
Mentira. En el socialismo una persona puede tener todo lo que quiera. Lo único que no está permitido es explotar a los demás o autoerigirse en una élite diferenciada del resto. Pero desde luego, cada ciudadano tendrá lo que necesita para vivir, y más. Y todo con una base: el trabajo. Hay una gran diferencia entre propiedad privada de los medios de producción y propiedad personal. No te van a quitar los calcetines o las gallinas, por favor.
3) Los socialistas defienden que todos tengan el mismo salario.
También es erróneo y cuando llegó a darse (en las revueltas anarquistas de Barcelona durante la Guerra Civil) fue una hecatombe económica. Lo gracioso es que en el capitalismo monopolista que vivimos un obrero manual puede cobrar mucho más que un técnico cualificado. Y vemos universitarios en el paro o trabajando en los supermercados, en lugar de estar haciendo investigación, pero es que no hay presupuesto y cosas así.
4) El socialismo está en contra de la pequeña empresa.
Otra cuestión que se ha dicho por ahí y no tiene bases reales. Los autónomos ya sufren en este sistema monopolista donde los Mercadonas o las empresas multinacionales desbancan a la tienda de barrio. En la construcción del socialismo diversos sectores pequeñoempresariales podrían incluso recibir apoyo del Estado si su actividad favorece a la población o a la economía nacional. Las empresas pequeñas privadas serán perfectamente legales. Sería ridículo que un chiringuito o un bar o una pizzería diminuta (no hablo de Pizza Hut) fuera del Estado.
5) Pero el socialismo ya no existe, ¡se acabó! La URSS cayó, entérate.
Es cierto que la URSS cayó por motivos internos y externos. Pero China existe y es socialista. En una ocasión comentó Gorbachov a José María Laso Prieto, un marxista español, que los chinos habían conseguido lo que los soviéticos no: la reforma económica. De este modo consiguieron sacar en treinta años a más de trescientas millones de personas de la pobreza. Ahora van en camino de ser una superpotencia mundial, iniciando su propia carrera espacial, su camino tecnológico propio, sus negocios con medio mundo de igual a igual, y sigue apoyando a los países socialistas del mundo pero sin intervencionismos a lo Bresnev.
6) ¡China es capitalista!
China es socialista pero está perfeccionando sus fuerzas productivas. Hay que tener en cuenta el contexto: China había existido durante mucho tiempo de manera feudal, humillada, y sometida como colonia. Las Guerras del Opio, cuando el Imperio Británico intentó destruir a China convirtiéndola en país de drogadictos, son un ejemplo de ello. Inevitablemente esos abusos acabarían conduciendo a una revolución pero en sus últimos años Mao no quería aceptar los fallos graves de la Revolución Cultural. Se denigró por desgracia a los intelectuales, no se puso énfasis en el desarrollo de los medios de producción por medio de la ciencia y la técnica y las universidades estuvieron cerradas diez años.
Con el "golpe de timón", China (y Vietnam) recuperó la objetividad económica abriéndose al comercio y llevando a cabo ciertas reformas en el tejido industrial y comercial. Esa "fase primaria del socialismo", como fue llamada en la III Sesión Plenaria del XI Congreso de 1978, sería para aumentar la producción, eliminar las hambrunas y es una fase temporal. En España, Europa o EEUU no sería necesaria esta fase, ya que son países capitalistas desarrollados. No se pueden saltar fases económicas necesarias.
7) En el socialismo no hay libertad.
¿Qué tipo de libertad? Cuando se ataca a la Iglesia y se elogia al laicismo, aquélla responde que "se ataca la libertad religiosa". Muchos empresarios corruptos han acusado al gobierno de dictatorial cuando los mete entre rejas. En el socialismo no podrían existir personas como Paris Hilton o Boris Izaguirre, por ejemplo, que vivan del cuento. Tampoco serían razonables programas como ¿Dónde estás corazón?. Se daría énfasis a la televisión educativa y de entretenimiento sano, no a engendros como Física o Química o los dichosos concursos telefónicos de la madrugada. Tampoco se permitiría explotar masas de gente para beneficio personal, impidiendo así que se formen "magnates" caponescos.
8) Los comunistas son unos rojos malotes y unos vagos.
Marx propuso convertir al trabajo en una necesidad vital. Los vietnamitas que se fastidian un montón de horas trabajando no lo hacen por amor al arte, tampoco los chinos. Se pretende aumentar la producción del país, convertirlo en una potencia económica de primer orden, integrada en el comercio internacional. El socialismo, por tanto, propugna y enaltece el trabajo, sobre todo mientras más atrasado en materia de medios de producción esté el país en cuestión. Cuando se consiga un nivel elevado de producción y el bienestar del pueblo, se podrían ir limando horas de jornada. En cuanto a la "maldad", bueno. Los jacobinos franceses se pasaron a media nobleza por la guillotina y ahora sus descendientes ideológicos (eso es la burguesía) son los que llaman a otros "malos". Tiene guasa.
9) Los socialistas no creen en Dios. ¡Pecadores!
Yo no creo en seres espirituales, dioses, entes sobrenaturales y cosas así. El único ser mágico de este mundo para mí, es mi novia. Claro que al ser humanamente humana, ello la embellece más aún. El principal problema de las creencias místicas es que, por ejemplo, un pobre que crea en Dios y en el Cielo no intentará nada para cambiar su realidad, ya que "la vida es así". Se resignan a ser pobres y miserables para siempre contribuyendo al estado cotidiano de las cosas.
10) El socialismo genera corrupción
En la República Popular China la corrupción es pagada con la pena de muerte. En los países monopolistas tienen bastante margen de maniobra, como podemos ver.
11) La naturaleza humana es egoísta
La "naturaleza humana" me recuerda al "sentido común". Y el sentido común, con todo lo común que dicen que es, resulta que ha ido variando según las épocas. En un tiempo era de sentido común que los señores feudales pisotearan a sus siervos o los humillaran públicamente. Las acciones heroicas en los momentos de tragedia demuestran lo capaces que somos de unirnos en la adversidad. El ser humano, además, es el único animal que ha logrado escapar de la selección natural pura y dura. Con nuestra medicina conseguimos superar enfermedades sin número que antaño eran certeza segura de muerte, con nuestra tecnología podemos hasta salir del planeta, cosechar tomates que no sufran plagas, etcétera. Programas como el Ares, el Emule y demás P2P ponen en evidencia nuestro afán por compartir sin recibir nada a cambio. Así que no estaría muy seguro de qué decir sobre una supuesta "naturaleza humana" que no existe.
12) Los socialistas no pueden usar Internet ni beber Pepsi, ¡son productos capitalistas!
Vaya tontería, es como si después de la Revolución francesa abolieran la escritura porque sus orígenes datan del esclavismo. El socialismo, como evolución histórica del capitalismo, adapta todas las invenciones de éste, además de las anteriores. Un socialista puede perfectamente usar zapatillas Nike, conducir un Ferrari o ir a comer a Burguer King. No va a meterse en una cueva o debajo de un puente. Este mito tiene relación con el pobrerismo, la leyenda de que el socialismo debe ser tercermundista, pobreza para todos. Y no es así, es todo lo contrario.



